Saber y Sabor

Saber y Sabor

El conocimiento entra en nosotros a base de ir probando, un poco de ciencia, otro de arte, aquí literatura, historia, poesía y así vamos acumulando saber, degustado como platos servidos en nuestra mesa, deleitándonos con el sabor de cada especia, algunos salados, otros agrios, dulces, picantes.
Así saber y sabor amalgaman el aprendizaje llegando en algunos casos a la erudición. Como en una cocina, los sabores de los productos cambian en el proceso, pescados de sabor fuerte se marinan en soja, ajo en polvo, pimienta negra, guindilla molida, jengibre en polvo, cilantro, albahaca y se transforma en tataki. Un mismo elemento adquiere un nuevo sabor a través del saber.
El camino del conocimiento es largo, el del sabor es eterno, porque el mismo beso nunca sabe igual y la emoción nunca es la misma y sin embargo mi razón me dice que debe ser así, mecánicamente es así, físicamente es así, pero no sabe igual. A veces la verdad es amarga y otras dulce como la miel y ¿no es la misma verdad? Y sin embargo tiene distinto sabor.
Conocer no significa saber y probar nada que tiene que ver con saborear. Requiere tiempo. Un vino, desde el momento que abro la botella recorre en mi el deseo de probarlo, antes me deleito con el sonido al servirlo en la copa de cristal, su color, su olor y aplazo un poco más el momento de llevármelo a los labios. La primera sensación húmeda, picante, me llena de mil emociones al entrar en mi boca, inunda de matices el paladar y deposito mi lengua suavemente, aplastándolo contra el interior, degustándolo y al final, respirando, es ahora cuando me llega su sabor de una manera brutal, olores de frutos rojos, hierbas, metales, cuero. Así ocurre también con el saber, una vez adquirido, el placer que se obtiene al aplicarlo en la lectura de un libro o una charla o incluso en el día a día le confiere un sabor que precisa paladearse, degustarse con calma y placer.
Ambos, saber y sabor no se adquieren al nacer, son fruto del tiempo y el ansia de conocimiento y de gusto.
Y al final, en esa copa de vino, reconocí el conocimiento de la tierra y del sol que pusieron todo su saber para ofrecerme su sabor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s