FRAGmoMENTOS

FRAGmoMENTOS

Esos pequeños o grandes momentos que pasan cada día forman la película de nuestra vida. Algunos divertidos, tristes, curiosos, sorprendentes, decisivos. No se trata de un puzzle ni de un rompecabezas, los momentos van añadiéndose uno detrás del otro y lo que si es curioso es que elementos del presente mejoran algunos del pasado, los hacen comprensibles. Otros los empeoran, todos son parte de lo vivido y sentido, por tanto son fragmentos de momentos y juntos nos dan experiencias.
Decía un viejo maestro que nacemos con un número limitado de respiraciones en la vida y al hacer la última morimos. De ahí se desprende que si cuando tenemos miedo respiramos más deprisa, consumiremos más respiraciones y viviremos menos. Por el contrario, si lo hacemos de forma relajada, respirando tranquilamente, con serenidad, nuestra vida se alargará, al menos conscientemente.
Aprovechar el momento, vivirlo conscientemente alarga su placer, vivir el presente y hacerlo de una forma serena lo transforma, ese momento se vive como a cámara lenta, con todo su sabor y olor, disfrutándolo con los sentidos.
Generalmente, nuestra película de momentos vitales se compone de fracciones inmensamente cortas. Tenemos que hacer un esfuerzo para recordar instantes felices a lo largo del día y no es porque no hayan, sencillamente es porque nuestro nivel de valoración ha cambiado. La vida de un niño se divide en divertido y aburrido. No hay término medio. Un niño tiene intacta la capacidad de sorpresa y de disfrutar con las cosas más intrascendentes, en definitiva le da oportunidades a las circunstancias para que le sean favorables. Los adultos hemos elevado el grado de satisfacción a unos niveles por los cuales los medimos como éxito o fracaso. Si de verdad fuésemos capaces de volver a reformular nuestros niveles de satisfacción podríamos alcanzar fragmentos de felicidad más frecuentemente.
La felicidad pasa desapercibida porque tenemos en mente una felicidad con letras grandes, como con el dinero, siempre es poco…”hombre si tuviese un poco más estaría más tranquilo”. En la felicidad ocurre igual, cuando la generamos no somos conscientes hasta que nos ocurre una desgracia, entonces si que lo percibimos rápidamente.
Ser generadores de fragmentos de felicidad en nuestra vida hará que vivamos un mejor presente y podamos mejorar aspectos ya vividos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s