La Deuda

La Deuda

Un pequeño zorro está atrapado en una trampa, su pata delantera está presa de un artilugio que le impide escapar, aparece un leñador. El zorro intenta huir pero la trampa le impide moverse. Se aplasta contra el suelo intentando ser invisible. El leñador, paciente, se acerca despacio diciendo palabras tranquilizadoras en un tono suave. Se agacha hacia el zorro lentamente, nota como el animal tiembla presa de miedo. Levanta con cuidado el mecanismo y libera de un momento preciso la pata del zorro. Éste al verse libre salta disparado a ponerse a salvo. Pocos metros más allá, se gira y mira a ese hombre que a su vez le mira medio sonriendo con una ramita entre los labios. Es sólo un momento, décimas de segundo donde ambas miradas, zorro y hombre, se han cruzado y se han dado las gracias, uno por ser salvado y el otro por el agradecimiento del animal.
El zorro, si esto fuese un relato de Disney, se haría amigo del leñador, se convertiría en un perrito fiel, le traería el palo cuando lo lanzase el hombre, se frotaría entre sus piernas. En definitiva, perdería su condición de zorro, adoptaría una conducta sumisa de por vida para pagar la deuda contraída con el leñador.
Esa falsa moral nos ha perseguido desde hace bastantes años, especialmente en según que fábulas y cuentos. Las deudas se pagan y se acaban. No hay más, ni son eternas ni otorgan al salvador la potestad sobre el salvado.
No hay mayor placer que poder ayudar a otra persona, sin nada a cambio, tan sólo por la bondad que todos tenemos dentro y podemos mostrar en esas ocasiones.
Las deudas eternas son las peores y generalmente no obedecen a pagos económicos, siempre son a cambio de un hecho que debería ser desinteresado y no lo es, bien por el que recibió el favor o por la mezquindad moral del que lo hizo.
Liberarse de una deuda es sano, es una cuestión de decidir hasta cuando estoy dispuesto a agradecer lo que ya he agradecido muchos años.
En el amor no hay deudas ni pagos, porque el amor se basa en dar.
Vivir en libertad es vivir con dignidad, quien debe o aún peor, quien cree que debe algo moral vive en esclavitud.

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