Acerca de juanlinares

Dibujante, ilustrador me dedico al diseño gráfico, sketching y pintar pizarras

Un día normal

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Siempre aspiramos a una vida ideal. Sin dificultades de dinero, con salud. Imaginándonos en islas paradisíacas o estirados sobre una mullida alfombra, delante de un chimenea donde los troncos crepitan mientras caldean el ambiente y fuera nieva copiosamente.

Encontrando el amor en una situación romántica. Echándonos de menos en jornadas interminables de chat y al final nadie quiere decir la última palabra.

Paseos bajo la luna.

Y yo aspiro a un día normal, sencillo.

Vivir la lluvia en la ventana, el correo olvidado en el buzón… sacar la bolsa de basura por la noche. Un domingo viendo sombras y luces en el techo mientras el tiempo se enreda en las sábanas.

Escuchar la canción que no se me va de la cabeza.

Ah! Un detalle importante, un día normal de muchos días normales, junto a ti.

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La ola

ola

De repente va ondulándose el mar, de manera imperceptible e implacable, va creciendo la espuma blanca en la cresta y avanza rápidamente. Llega la ola. Su presencia es hipnótica, se crea en un momento y en ese instante debes decidir si saltarla, sumergirte, dejar que pase por encima tuyo, aprovechar su impulso para volver a la orilla. Debe ser una decisión rápida porque la ola no espera.

Así vienen las cosas en la vida, como olas que aprovechamos o no, nos elevan o nos revuelcan. A  veces ni las vemos y nos alcanzan por la espalda.

Hay olas en mares calmados, olas de tempestades, olas que producen masajes y siempre estamos esperando una nueva ola que nos lleve a algún sitio. Esa espera se hace eterna, no sopla el viento y apenas se mueve nuestro mar. Desesperadamente calmado. No pasa nada, no se mueve nada y cuando menos lo esperas llega, las del mediterráneo vienen de izquierda a derecha, pero supongo que dependerá de los vientos que soplen en cada zona.

Saltar, tomar impulso para planear encima de ella es un placer, te lleva hasta la orilla y allí se esfuma, como si la fuerza que traía la hubiese depositado en la arena y vuelve mansamente hacia atrás dejando la espuma blanca en la arena.

Cada ola trae un mensaje, cada ola es una decisión, subirse, evitarla o revolcarse.

Cada ola es una esperanza en un mar de dudas, donde a veces, no pasa nada hasta que sopla un poco de viento.