Amarillo (de los colores del alma)

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Amarillo (de los colores del alma)

Cerrando los ojos y de cara al sol de mediodía veo un tono anaranjado pero cuando los abro me ciega un amarillo intenso.
Amarillo de margaritas en el campo, flores pintadas en un manto verde.
Amarillo canario de trinos que mi padre me obsequiaba de pequeño con su canario Curro. Cantos desde una jaula al sol, brillo contra brillo, luz más luz.
El amarillo de la risa, de los reflejos en el agua, chapoteando sin pensar en nada más que lo bueno se acaba pronto y el verano casi llegaba a su fin.
Amarillo de luces que se filtraban, finísimos rayos que entraban en la habitación a través de la rejilla en la hora de la siesta. Se desplazaban poco a poco en un baile de motas de polvo que me hipnotizaba, todo el mundo dormía en la casa de Córdoba menos yo, mirando las líneas que pintaba el sol, imaginando cómo podía plasmar ese tono en un papel y desesperándome por no poder ni acercarme a ese brillo.
Amarillo de las luces en la caseta de la feria. Cientos de puntos que recorrían como hormigas luminosas el camino de la noche de poste a poste, mezclándose con farolillos.
Amarillo de chicharras en campos segados donde corríamos con los caballos sin montura, a pelo, trotando entre la paja y el barbecho.
El amarillo lo relaciono a mis veranos en el sur, veranos de días y tardes en el campo.
El amarillo es un color que está a medio camino entre el blanco perfecto y el rojo de la pasión, anuncia algo que vendrá, promete, ilusiona.
Amarillo limón y olor a azahar.
Amarillo momento antes de amanecer, anticipo del día, anuncio del futuro.

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Gris (de los colores del alma)

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Gris (de los colores del alma)

El límite entre la sombra y la luz es difuso, depende de la distancia del foco de luz, cuanto más cerca esté del objeto, más nítida será la sombra y su contorno. Si nos alejamos de la luz, del conocimiento, en definitiva, de la verdad, nuestra sombra será difusa, entraremos de lleno en el gris, cientos de tonos de gris. Porque el gris es el color con mayor número de tonos ya que es el color de la indefinición.
La frontera entre el Blanco, el Sí y el negro, el No es el paraíso del Gris.
Los días que nos pasan sin nada que ver, ni sentir, ni amar, ni suspirar, son días grises, días sin recuerdo ni emoción.
Las personas que no dejan huella y viven una vida monótona guiada por el miedo y la decepción son grises, sin matices, viviendo en la rutina, sin apuntes de color, es más a la que asoma en sus vidas una chispa de color, la apagan, instalados amargamente en el gris del no pasa nada aunque por dentro tengan un volcán en ebullición.
El gris no aporta soluciones a un cuadro si no va acompañado de colores vivos, resalta el brillo de los otros en su uniformidad. Es opaco y ayuda a los demás a brillar por su poca brillantez. En definitiva, sin saberlo, contribuye a la felicidad de los otros ya que al verse reflejado en él, son conscientes de su propia luz. Porque el gris rechaza la luz, le da de pleno y se aparta, no es capaz de soportarla.
A base de mucho esfuerzo, poco a poco, el gris va perdiendo su tono y va acercándose al blanco quedándose sin matices y aspirando a la monotonía invisible.
El gris no es una opción de color del alma, al gris se llega a través de la decepción, no por falta de lucha, sino por la aceptación de no merecer.
Todos merecemos una vida de luz, mirar al sol de cara y reflejarnos en él.
Nuestra sombra quedará atrás, nítida, perfecta, sin apenas gris.

Azul

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Azul

La melancolía merece un azul ultramar precioso. Azul de mar con niebla, en donde el horizonte se confunde el presente y el pasado. Un mar calmado con calicha, cuesta respirar por la densidad de la neblina, ahoga en el pecho un suspiro y al coger aire de nuevo el salitre penetra en lo más hondo del alma. Azul marinero para quien le tiene miedo al mar y sin embargo le atrae apasionadamente y eso tiene la pasión que a pesar de saber que no te conviene te embarcas y te pierdes en su oleaje, remontando una y otra vez las olas de un amor loco y descreído que te atrapa como un monstruo marino arrastrándote al fondo del océano más oscuro.
Azul marino de fondos desconocidos y animales sorprendentes.
Luz azul.
Azul celeste y claro de promesas brillantes y sueños. Días felices sin nubes de tormenta.
Azul montaña.
Azul de iceberg turquesa, resquebrajándose y mezclándose con el agua de mar, dulce y salado como las lágrimas.
Azul tuareg, hombres del desierto siguiendo una estrella en su travesía.
Azul de fin.