Enamórate de la vida

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Enamórate de la vida

Disfruta cada momento, respira el máximo de aire y abre los ojos. Vive con intensidad. Ama profundamente, no te arrepientas ni tengas rencor, mira las cosas como si fuese la primera vez, distingue los colores, mójate si llueve, suda bajo el sol, cúbrete con una manta si hace frío. Todas esas emociones pasan porque estás vivo, lleno de vida, gozando con la intensidad que mereces, porque lo mejor es enamorarse de la vida, vivir plenamente cada segundo, conscientemente y al cerrar los ojos cada noche depositar las vivencias del día y esperar a mañana que será otra oportunidad para seguir viviendo y amando.
Enamorarse de la vida es enamorarte de ti mismo, darte todo el amor que necesitas para después poder repartirlo, si no tienes para ti, no podrás dar y amor es dar, enamorarse de la vida es dar vida.

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Lost

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Lost

Nuestra brújula interior nos va guiando a lo largo de nuestra vida. Dependiendo de las situaciones, vamos variando el rumbo, acelerando, desviándonos o manteniéndonos firmes en nuestra línea. A veces se dan circunstancias que no dependen de nosotros pero nos afectan directamente, tanto que hacen que nuestra brújula pierda el norte y de vueltas sin parar. En ese caso tenemos la sensación de pérdida, de que ya nada encaja y nos encontramos en una dirección equivocada. Lo primero que nos viene a la mente es cambiar de dirección, no es siempre una buena idea porque nos puede alejar más aún de nuestro camino. Tenemos que considerar otros puntos de referencia, parar y observar. Intentar descifrar por dónde va nuestra senda, comprender lo que nos pasa cuando saltan todas las alarmas y respirar. Tomar una distancia de las cosas, permitirse ese estado de no-control y recuperar la calma.
Cuando se nos estropea la brújula es cuando conviene esperar a la noche, mirar al cielo y seguir a las estrellas.
Porque la mejor brújula es el corazón y confiar en el instinto para llegar al destino.

No hacer nada

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No hacer nada

Despertar, desayunar, trabajar, comer, trabajar, hacer deporte, cenar, dormir. Esa es una rutina común en muchos que se sienten afortunados por poder trabajar. Es más fácil el elogio al trabajo que al ocio. Negocio, etimológicamente significa hacer algo por dinero, es decir, no sin recompensa, lo que quiere decir que ocio es considerado como una recompensa. No hacer nada es una práctica muy recomendable, deja a la mente la posibilidad de no tener que pensar de forma inmediata ni productiva, libera la tensión de lo apremiante, ayuda a relajar músculos y tensiones, pero todo eso está mal visto, es mejor encontrarse a un amigo estresado por cantidad de trabajo, eso quiere decir que “las cosas le van bien” ¿bien? Este mismo amigo no acierta a responderte porqué trabaja tanto, al final dice que le relaja la sensación de tener mucho trabajo y le aterra no hacer nada, aunque tenga dinero. El ocio, incluso está organizado de tal manera para que sea activo, ocio activo. Hay gente que se va de vacaciones con cosas para entretenerse, para matar el tiempo. Si el tren se retrasa, la gente cae en un estado de pérdida de tiempo, no logran disfrutar con no hacer nada, viendo lo que pasa alrededor, conversando… rápidamente buscan el móvil, sacan un libro del bolso o compran un diario, necesitan ocupar el tiempo para matar la ociosidad.
No hacer nada aterra, quizá porque no lo hemos practicado, quizá porque estar con uno mismo no es una práctica común.