La brújula interior

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La brújula interior

El principio de una brújula es tan simple como genial, una aguja imantada, sujeta por su centro de equilibrio, señala el norte magnético de la tierra.
Es decir, cuando nos encontramos libres de ataduras, en equilibrio, tendemos a ser atraídos por una fuerza mayor. Quiere decir esto que si nos perdemos en la vida es porque estamos aún sujetos y no tenemos libertad para movernos o porque no hay una fuerza mayor que nos atraiga.
La búsqueda de algo o alguien que nos ilumine es un camino, puede durar toda la vida, incluso no encontrarse físicamente con él, ahora bien, la atracción existe y se reconoce ese impulso por el cual te mueves. Liberarse de impedimentos es un primer paso. Todo aquello que nos ligue, que no nos deja avanzar, frases como “lo haría pero tengo muchas cosas que hacer” o “más adelante quizá pero ahora tengo obligaciones” son impedimentos que hacen que nuestra brújula interior no marque el norte y por tanto estemos perdidos.
La pérdida en si misma no es mala, es una opción de búsqueda también, lo malo es cuando se convierte en desasosiego, en una necesidad de buscar y no saber ni por donde empezar.
El primer paso es simple, querer.
Identificar los elementos que me atan, saber si los quiero, intentar desligarme y por último saber hacia donde avanzo.
Cada uno tiene el Norte que necesita, a diferencia del magnético, el Norte espiritual no se ubica geográficamente en el mismo sitio, será el que nos marque nuestra brújula.
Encontrar el camino es el primer paso, seguirlo, nuestra vida.

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Futursado

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Futursado

Vivir entre dos mundos siempre es complicado. Si esos mundos se referencian al pasado y al futuro aún lo es más.
La certeza de lo pasado y la incertidumbre del futuro mezclan mal. El espacio común de ambos, donde verdaderamente se puede estar es en el presente, por eso se llama así, porque es un presente que nos regala la vida.
Juzgar hechos del pasado y anticipar lo que pasará en el futuro no nos lleva más que a penar en el presente.
La única realidad es la que está pasando ahora, incluso las frases del inicio de esta página ya son pasado. La única presencia del presente es mi respiración y lo que siento ahora, no lo que sentí o lo que sentiré.
No deja de ser curiosa la mezcla de futuro y pasado, haciendo una contracción de la palabra nos aparece “futursado” y algo de verdad hay. Es un poco fustigarse con lo que pasará cuando aún no ha pasado o con lo que pasó y ya no tiene remedio. Ese placer por el dolor, sado, en lugar del hecho en el presente de ser yo quien decido ahora, no por lo que hice sino por lo que estoy haciendo conscientemente.
Quizá una de las causas de esta circunstancia sea el acceso inmediato en internet a archivos, vivir en la nube. En cualquier momento recuperamos fotos de hace tiempo, frases y da la sensación que sean de hoy. Las palabras se las lleva el viento, lo que escribes en la red no lo borra nadie.
Yo creo en el hoy, vivo el presente intensamente, la vida me ha demostrado que si solo piensas en hacer planes de futuro certificarás que puede salir mal, en cambio, los éxitos inesperados, las sorpresas, los regalos que te depara el destino son maravillosos, por eso, por inesperados, sin por ello ser un iluso y no preparar cosas, no es eso a lo que me refiero, pero sí dejar un margen a “que pasen cosas”
La otra contracción que me salía de pasado y futuro es “pasaturo” y quizá me guste más, porque se parece a la expresión pasa todo y en realidad así es, todo pasa.

23 de Junio

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Hoy se celebra la noche más corta del año, noche de brujas y de buenos propósitos … o no.
La verbena de San Juan es el inicio del verano. La noche de las hogueras donde se queman las cosas viejas, lo que no quiero arde en el fuego y se purifica.
Los calendarios marcan fechas, días, números donde marcar eventos, pero realmente, el verdadero calendario está en nosotros mismos. Para cambiar no hace falta marcar un día, ni siquiera un año, el proceso es evolutivo, depende del ritmo personal y no del general. Mis pasos tienen una distancia medida donde me siento cómodo, si adapto mi caminar a otro ritmo, podré llevarlo un rato, un día entero quizá, más tarde, al descansar, empezaré a notar que no he ido a mi propio ritmo y mi cuerpo me lo recuerda con dolor.
Encontrar ese ritmo interior es básico para la evolución personal. Adaptarnos a él, respirar con él, vivir dentro de esa métrica.
Lo realmente complicado es que deseemos caminar junto a otra persona y nuestro ritmo sea cambiante, dubitativo, ni no nos adaptamos al nuestro ni al de la otra persona ni siquiera le demos a oportunidad de adaptarse al nuestro, aparecerá la fatiga. Hay que tener un objetivo y luchar por él.
Quememos hoy en la hoguera todo lo que no queramos, ojo, no tiene que ser negativo, simplemente ya no lo queremos más. Que arda y las cenizas se las lleve el viento.
Disfrutemos de la noche más corta para conseguir el futuro más largo.