No hacer nada

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No hacer nada

Despertar, desayunar, trabajar, comer, trabajar, hacer deporte, cenar, dormir. Esa es una rutina común en muchos que se sienten afortunados por poder trabajar. Es más fácil el elogio al trabajo que al ocio. Negocio, etimológicamente significa hacer algo por dinero, es decir, no sin recompensa, lo que quiere decir que ocio es considerado como una recompensa. No hacer nada es una práctica muy recomendable, deja a la mente la posibilidad de no tener que pensar de forma inmediata ni productiva, libera la tensión de lo apremiante, ayuda a relajar músculos y tensiones, pero todo eso está mal visto, es mejor encontrarse a un amigo estresado por cantidad de trabajo, eso quiere decir que “las cosas le van bien” ¿bien? Este mismo amigo no acierta a responderte porqué trabaja tanto, al final dice que le relaja la sensación de tener mucho trabajo y le aterra no hacer nada, aunque tenga dinero. El ocio, incluso está organizado de tal manera para que sea activo, ocio activo. Hay gente que se va de vacaciones con cosas para entretenerse, para matar el tiempo. Si el tren se retrasa, la gente cae en un estado de pérdida de tiempo, no logran disfrutar con no hacer nada, viendo lo que pasa alrededor, conversando… rápidamente buscan el móvil, sacan un libro del bolso o compran un diario, necesitan ocupar el tiempo para matar la ociosidad.
No hacer nada aterra, quizá porque no lo hemos practicado, quizá porque estar con uno mismo no es una práctica común.

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