Imagen

ramo

Anuncios

Espejar

Imagen

espejar

Esperar y mirarse en el espejo del otro, eso es “Espejar”, mirar mi circunstancia bajo el reflejo del otro. Así nunca tendré una visión de mí, siempre veré lo que opina el otro o lo que el otro desea y mi vida será la vida que desean que viva y no mi propio camino.

Ocurre muy a menudo debido al intento de ser querido, de gustar. Intento adaptar mis gustos, mis palabras, incluso mis creencias al reflejo que veo enfrente de mi, sólo que no es un espejo, es otra persona y como tal, con su propio gusto y sus propios deseos.

Muchas veces, la necesidad de ser queridos viene de la baja autoestima. Queremos gustar para ser queridos.

El ejemplo que vemos se convierte en un ideal al cual aspiramos y probablemente en ese intento de parecernos, perdemos nuestra propia esencia.

Especular es una palabra que procede de mirar en el espejo, el reflejo que observamos en él, pero también tiene otro significado que es el de elaborar un posible futuro sobre algo de lo cual tenemos pistas pero no conocemos toda la verdad.

Cualquier imagen reflejada en un espejo nos devolverá la simétrica, por eso muchas veces nos vemos en fotografías y nos parece que no salimos bien, porque nuestra imagen de referencia es la simétrica, la que vemos cada día en el espejo. Por tanto, esperar en el reflejo del otro es una acción que sólo nos llevará a contemplar la realidad de manera diferente y simétrica a lo que realmente proyectamos.

Yo soy, es una frase que mirada en un espejo me devuelve el mismo significado, no cambia, porque mi esencia es única, aunque la vea reflejada en otro.

El futuro imaginado

Imagen

El futuro imaginado

Cada vez que utilizamos el condicional “si” es una hipótesis lanzada al viento, una moneda que gira y cae de un lado u otro.
Imaginar el futuro es adecuarlo a nuestro presente y sobretodo a nuestros deseos.
Todo lo que no depende de mi…depende de otro u otros. Nada más simple de comprender y tan difícil de aceptar.
Nuestros cálculos contemplan la voluntad ajena y quizá varias voluntades, lo que hace que un laberinto sea contemplado como una línea recta.
No hablemos ya si también añadimos a la mezcla el factor pasión.
La pasión dobla voluntades, retuerce planes, alarga esperas y destroza paciencias. Porque el futuro imaginado tiene una característica, la inmediatez, es una necesidad que lo que deseamos ¡ocurra ya!
Y cuanto más imaginado, más adaptado a nosotros, más a la medida de nuestra voluntad y quizá más lejos de lo que pasará.
Es aconsejable vivir el momento presente de forma intensa y planear para tener un guión en el que más o menos podemos confiar.
Cuando entra el amor en ese futuro imaginado, la desesperación crece y poco a poco deja paso a la frustración para llegar a la aceptación del presente y olvidar el futuro.
De nada sirve imaginar lo que debe venir, tan sólo para comprobar que si se ajusta a lo que pensamos nos alegremos y si no, disfrutar de nuevo del presente.